Naranja sobre blanco, sigue la línea de Toalla, explorando nuevas formas de interacción entre la imagen museística y
el espectador. Utilizando de manera pictórica un plato como elemento central, la obra propone no solo una nueva posición de
contemplación, sino también la inclusión de objetos a su alrededor como un vaso, un cuchillo y un tenedor, que activan la experiencia
del espectador.
Naranja sobre blanco, introduce el gesto de comer como metáfora de acción, invitando a “consumir” la imagen desde su expresión
literal en vez de desde su contemplación pasiva. La obra cuestiona así la relación tradicional entre imagen y espectador, transformando
la contemplación en una experiencia activa y participativa. La pared blanca se convierte así, en una mesa donde se pone en cuestión la
propia imagen invitando a participar e interactuar con ella.
Acrílico sobre lienzo, 30 x 30 cm
*Cubierto no incluido